Reducción
del parque total de buses (de 7.000 a 4.700 aproximadamente).
Uso de filtros que reducirán la emisión de partículas contaminantes
en todos los buses actuales (que cumplen con la norma Euro I y Euro II), en las
unidades troncales 1, 3 y 5, y las unidades locales de la 1 a la 9.
Utilización
de combustible diesel más limpio (sólo 50 partes por millón
de azufre) y que cumple con estándares internacionales, que contribuirá
de manera importante a descontaminar la capital.
Implementación de vías segregadas para el transporte público
en ejes Alameda-Parajitos y Santa Rosa.
Extensión de la red de metro en las líneas 2 y 5 y la creación
de la línea 4.
Reducción en tiempo de viaje y kilómetros totales recorridos por
el sistema de buses.